El río suena, el miedo viaja hasta otra frontera, somos dos o quizás tres, a lo mejor no somos nada, esperemos a que venga la calma y nos diga la verdad.
Y que el mundo es fuerte cuando la lluvia cae sobre nuestros pies, veo que la vida pasa y nuestro tren no para, a lo mejor es que me canso o a lo mejor es que se cansan.
Cien ojos miran la pasión como síntoma del error, lloro por mi alma, cantas por tu amor y gritas por tu error. ¿No es fácil? ha empezado tu tormenta y nadie te sonríe, oyes la voz que te llama y el aire mece tus sabanas, mueres sin aliento, no eres capaz de ver la soledad desde el rencor.
El rio sigue el cauce, tus cenizas las lleva el viento, guardo la lágrima de la rabia en mi interior, no voy a llorar o dejare que la falta de mi fuerza invada vuestros bosques desconocidos. No conozco tu placer y quizás extrañe tu llamada, pero has desaparecido ya no eres nadie, no tienes risa, no oyes el viento, quizás sea un sueño, quizás sea bueno, quizás no sé lo que estoy viviendo y la desesperación ahogue lo que un día llame pena.
No digas que el mal es ajeno cuando tus lágrimas son lo más sincero.
Muere el aire que respiro y mi miedo sonríe hacia su puerta, lo he conseguido he caído en el olvido.











